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La quinta de Florencia von y Carpio, Félix Lope de Vega (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.05.2013
  • Verlag: Linkgua
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La quinta de Florencia

En La Quinta de Florencia Lope de Vega relata la historia del duque Alejandro, quien hizo casarse a un cortesano con una molinera a la que había seducido, dándoles, además, una dote generosa. Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 132
    Erscheinungsdatum: 01.05.2013
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498977301
    Verlag: Linkgua
    Größe: 614 kBytes
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La quinta de Florencia

Jornada primera

(Salen el Duque de Florencia, Alejandro; Carlos, caballero; Otavio, caballero; César, secretario, de noche.)

Alejandro ¡Hermosa ciudad Florencia!

Carlos Después que eres su señor,

tiene Florencia valor,

y hace a Roma competencia.

Alejandro Como de día no puedo

verla por mi autoridad,

o porque a la gravedad

de mis cosas tengo miedo,

de noche con mejor modo

veo cosas que ha de ver

un príncipe, que ha de ser

un Argos que vele en todo,

que éstas, por ser tan pequeñas,

no llegan a mis oídos.

Otavio Con hechos esclarecidos

al común gobierno enseñas:

República venturosa

la que tal entendimiento

ha puesto en orden.

Alejandro Mi intento

no aspira a historia famosa,

sino sólo engrandecer

la patria.

Carlos Gente atraviesa

a alguna amorosa empresa:

un hombre y una mujer.

(Entra Celio y una mujer con manto.)

Celio No está lejos mi posada,

y con buena colación,

con un corte de jubón,

volveréis menos airada.

Echad por aquesta esquina.

Mujer Tengo una madre tan vieja,

que me riñe y aconseja

bien diferente doctrina.

Pero ¿qué se puede hacer?

Ya, señor, topé con vos.

Otavio Celio es el hombre, ¡por Dios!

Alejandro ¿No conocéis la mujer?

Otavio Veamos por su arrogancia

en qué princesa tropieza.

Basta saber la flaqueza,

no sepáis la circunstancia.

Celio No querría que saliese

el Duque: echad por aquí.

Mujer Pues ¿sale de noche?

Celio Sí.

Pesaríame que os viese.

(Vanse los dos.)

Otavio Ya lleva Celio esta noche

con quien podella pasar.

Carlos Mañana me ha de contar

que es dama de estrado y coche.

¿Cuántas hay que las encuentran

en medio de aquesa calle,

y que con bueno o mal talle,

a tiento en sus manos entran?

Y dejándole la cama

como hospital, tales son,

que luego en conversación

dice: "¡Ah, qué buena dama

aquesta noche gocé!

¡Qué manos, qué olor, qué pechos!".

dejándonos satisfechos

de que Elena o Porcia fue,

y todo el día se están

rascando, y lo he visto yo,

las reliquias que dejó

en la camisa al galán.

Alejandro Según eso, a la mañana

querrá Celio razonar.

Carlos Dos hombres veo pasar

mirando aquella ventana.

(Salen Horacio y Curcio, vestidos de noche.)

Horacio Si no os importa, señor,

mucho, estar en este puesto,

dejadle os ruego, y sea presto,

que es interés de mi honor.

Curcio Lo mismo quise ¡por Dios!

pediros.

Horacio Pues fui el primero,

haced luego, caballero,

lo que yo hiciera por vos,

o habráse de remitir

a las armas.

Curcio No es posible;

yo estoy bien.

Horacio Pues ni imposible

será dejar de reñir.

(Meten mano.)

Alejandro Allí riñen; mete paz.

Otavio ¡Paso, ténganse!

Horacio Si acaso

no llegaran...

Curcio ¡Paso, paso,

que estáis ya muy pertinaz!

Alejandro Si aquesto el Duque supiera,

bien sabéis que se enojara.

Horacio Pues si el Duque nos mirara,

¿cuál hombre un hora viviera?

Alejandro Pues, haced cuenta que os mira,

y andad con Dios.

Horacio ¡Qué prudencia!

Curcio ¿Si es el Duque?/

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