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Las ferias de Madrid von y Carpio, Félix Lope de Vega (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.08.2010
  • Verlag: Linkgua
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Las ferias de Madrid

Las ferias de Madrid. Félix Lope de Vega Fragmento de la obra Jornada primera (Salen Guillermo y Pierres, buhoneros.) Guillermo: ¿Que en esa acera pusiste tu aparato y tienda, Pierres? Guarda que el lance no yerres que en la de enfrente tuviste. No te fue mal otros años con el puesto que te di. Pierres: Antes, por ganar, perdí; hay un provecho y mil daños. Guillermo: Pues la luz, ¿no es de importancia? Pierres: Sí, pero tiene aquel lado descubierto y me han robado la mitad de la ganancia. Guillermo: ¡Qué bien nos dio de comer el amigo! Pierres: ¡Largo cuenta! A fe que tiene pimienta, pero no para beber. Conocíle yo en Amberes, pobre y de bellaco talle, que vendía por la calle hilo, antojos y alfileres, y agora está rico a costa de nuestras pobres haciendas. Guillermo: ¿Descubriremos las tiendas? Pierres: Ganar quieres por la posta. Guillermo: Mal me fue por la mañana. Pierres: Descubre, que dio la una. Guillermo: Espero mejor fortuna si esta tarde no se gana. (Descubren las tiendas, y sale Lucrecio.) Lucrecio: ¡Oh, pesia tal con el pesado yugo, que a fuerza quiere ya romper el cuello y que ha de ser un vulgo mi verdugo! Colgada veo de un sutil cabello toda la fuerza del cabello mío. Rómpase ya, que gusto de rompello Maldiga Dios aqueste desvarío de ferias o de diablos, que me tiene, antes que entre el invierno, helado y frío. Todos los años por aciago viene la fiesta de este santo, como martes, y para todos es fiesta solene. Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 160
    Erscheinungsdatum: 31.08.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498977356
    Verlag: Linkgua
    Größe: 220 kBytes
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Las ferias de Madrid

Jornada segunda

(Salen Adrián, Lucrecio y Leandro, en hábito de noche.)

Adrián ¿A qué parte decís iba la ronda?

Lucrecio De aquella parte de San Luis arriba.

Adrián No hay secreto lugar que se le esconda.

Lucrecio Subiendo por la calle de la Oliva

columbré las linternas, y, de un vuelo,

bajéme al Carmen, y hacia el Carmen iba.

Los pies aprieto sin tocar el suelo,

a la puerta del Sol llego, y adonde

henchí de colación el pañizuelo.

Llamé a Leandro, y como ya se esconde

de unos días acá del trato nuestro,

al cabo de dos horas me responde.

Al fin salió, y al aposento vuestro

venimos ambos, que sin vos no hay gusto.

Adrián En todo os reconozco por maestro.

¿Cómo calla Leandro?

Lucrecio Algún disgusto

le debe de apretar más que el coleto,

aunque le viste por extremo justo.

Adrián ¿Qué tienes, Durandarte?

Leandro Un mal secreto.

Lucrecio Por el francés lo dice el pobre mozo.

Leandro Eso será.

Adrián ¿Confiésalo, en efeto?

Lucrecio Toca esos huesos; quítate el rebozo.

Leandro Déjame; bueno estoy.

Lucrecio Ni aun medio bueno.

¡Vive Dios, que le echemos en un pozo!

Leandro Duéleme un lado; oféndeme el sereno.

Adrián ¿Hará que hasta el jubón le desabroche?

Leandro Veráse el pecho de cenizas lleno.

Lucrecio No te melancolices, que esta noche

ha de haber zarabanda hasta la cinta,

al son de bamboleo y carricoche.

Tres somos; esta tercia hagamos quinta.

Llamemos al buen Claudio y a Roberto.

Adrián ¿Quién duda que estarán de presa y pinta?

Lucrecio Y si hubiera guitarra, que más cierto

salieran al son.

Adrián Pues eso de los gayambos.

Lucrecio Es bravo zarabando al descubierto.

Dobla muy bien el cuerpo y los pies zambos;

con buen compás y con mejor donaire.

Adrián Huélgome de eso.

Lucrecio Pues haréislo entrambos.

Adrián Leandro ayudará, que así al desgaire

.............................. [ -uda]

danza cualquiera cosa con buen aire.

Lucrecio ¿Qué nos estás mirando, estatua muda?

Leandro Que no os burléis de manos, que me enfado.

Lucrecio Haré sin falta que al reclamo acuda.

Esta es la reja.

Adrián Espera, que embozado

quiero esperarle, y en saliendo cierro

con un espaldarazo por el lado.

Leandro Sea enhorabuena; mas sabed que es yerro

hacer con el amigo pruebas tales,

que en burlas suele entrarse tanto hierro.

En burlas suelen suceder mil males,

y si le acobardáis correrse tiene,

y es afrentar los hombres principales.

Adrián Paso; callad, que sale.

Lucrecio Hablando viene.

(Salen Claudio y Roberto.)

Claudio Dadme aquese broquel.

Roberto No vais cargado.

Claudio Dejadme vos; llevarle me conviene.

¡Oh, pesia tal! La puerta me han tomado

(Danle.)

Lucrecio Paso, que amigos somos.

Claudio ¿Quién?

Lucrecio Lucrecio,

Leandro y Adrián.

Claudio Es excusado.

ésos son amigos, y un desprecio

cual éste no me hicieran mis amigos.

Adrián Dejad las armas ya, que sois un necio.

Claudio Querríanme probar. Sonme testigos

aquestos brazos, que en cualquiera tiempo

acostumbro a es

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