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Los cautivos de Argel von y Carpio, Félix Lope de Vega (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.08.2010
  • Verlag: Linkgua
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Los cautivos de Argel

Los cautivos de Argel. Félix Lope de Vega: Fragmento de la obra Jornada primera Sale Francisco, morisco del reino de Valencia, en su hábito, como ellos andan, y Dalí, turco de una galeota. Francisco: ¿Dónde la dejas? Dalí: Francisco, en esa ensenada, o cala, por donde el mar se resbala a las peñas deste risco, pienso que estará segura. 5 ¿Tendré presa que llevar? Francisco: El alboroto del mar, y el hacer la noche escura, a sus pueblos recogió los pescadores; no hay cosa 10 que pueda ser provechosa. Dalí: ¡Notable asalto nos dio! No estuvo de zozobrar un dedo de galeota. Francisco: Dalí, cuando se alborota, 15 es soberbia bestia el mar. Si antes de ayer allegaras, hermosa prisión hicieras. Dalí: ¿Dónde quedan las galeras de los Orias? Francisco: Si reparas 20 en la dicha que ha tenido ese diestro ginovés, con remos, alas y pies no podrás ser defendido. A Barcelona sospecho 25 que bajaban. Dalí: Destas playas nos quitan las atalayas las presas de más provecho. ¿Cómo le va de jinetes a la costa? Francisco: Bien le va, 30 pero no te quitará la fuida que te prometes. Dalí: Más de una vez la ocasión me ha quitado de gran presa la roja cruz de Montesa 35 y de San Jorge el pendón. ¿Qué dicen de aquel Toledo? Francisco: A llevar el Virrey fue. No hay, Dalí, porque te dé su ángel blanco y azul miedo. 40 Dalí: Por poco asiera una barca de Génova, y por su mal. Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda,

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 146
    Erscheinungsdatum: 31.08.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498979763
    Verlag: Linkgua
    Größe: 167 kBytes
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Los cautivos de Argel

Jornada segunda

Fuquer ya en las costas de Valencia con cuatro moros.

Fuquer Bien queda en ese recaudo

la galeota escondida.

Moro La barca del propio modo

queda en la cala.

Fuquer No hay vida

como esta, miradlo todo. 5

Nadie parece en la playa

desde donde el agua raya,

margen en la blanda arena,

hasta donde a mano llena.

Moro Fuego enciende tu atalaya. 10

Fuquer ¡Oh primera patria mía!

¡Valle antiguo de Segó!

¿Quién os dijera algún día

que viniera a veros yo

sin el traje que solía? 15

No hay árbol aquí, no hay risco,

que no conozca a Francisco

ya transfo[r]mado en Fuquer,

si no es que he trocado el ser

desde ser moro a morisco. 20

En la ley de mis agüelos

vivo yo, Valencia hermosa,

desde mis mudanzas celos,

que con mi espada famosa

te han de castigar los cielos. 25

Moro Así en las mismas entrañas

crio España a Julián.

Fuquer Yo haré las mismas hazañas.

¿Cuándo fuego haciendo están?

Pienso, Tafir, que te engañas. 30

Moro No me engaño, fuego es aquel.

Haciéndolo está la posta

en alto con un hacha encendida.

(Una Atalaya.)

Atalaya Moros hay, moros de Argel.

Fuquer Los jinetes de la costa 35

vienen a los rayos dél.

¡Por Alá que habemos sido

sentidos!

Moro Camina al mar.

(Salgan algunos cristianos soldados de la costa con lanzas y adargas.)

Castro Tarde habéis, moros, venido.

Daos a prisión.

Fuquer ¿Cómo dar? 40

¡Tente, cristiano atrevido!

Castro A ellos, si no se dan.

¡San Jorge, soldados míos!

Cristiano A la mar huyendo van.

Castro Pero tú me muestras bríos. 45

Fuquer ¿Quién eres?

Castro El capitán.

Fuquer ¿Qué capitán?

Castro Castro soy.

Fuquer ¿Don Diego?

Castro Sí.

Fuquer A ti me doy.

Castro Suelta la espada.

Fuquer ¡Ay de mí!?

(Entre Ribalta.)

Ribalta Dos se han muerto y dos prendí. 50

Fuquer En grande peligro estoy.

Ribalta Los demás a una barquilla,

que dos peñas escondieron,

saltaron desde la orilla,

puesto que apenas movieron 55

de sus arenas la villa;

como cuando sobresaltan

aquel silencio sombrío

con que los bosques se esmaltan,

desde los juncos al río 60

las ranas parleras saltan.

Castro Aquí su arráez quedó.

¿Quién eres, moro en Argel?

Fuquer No sé quién soy.

Castro ¿Cómo no?

Déjale morir en él. 65

Ribalta Este hombre conozco yo.

¿Tú no eras de Faura? Di.

Castro ¡Habla, perro!

Fuquer ¿Yo? ¿Qué dices?

De Argel soy, y de Argel fui.

Ribalta ¡Cómo!, ¿la lengua te desdices? 70

Morisco, en Faura te vi.

Francisco es tu nombre, perro;

cristiano has sido.

Fuquer Señores,

mirad que es notable yerro.

Castro Todos estos son traidores, 75

su vida llaman destierro.

El que se puede pasar

de Valencia a Argel se pasa;

después nos vuelve a robar,

que como ladrón de casa 80

sabe las costas del mar.

Mejor es que se dé cuenta

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