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Bésame siempre von Estruch, Raquel G. (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 17.11.2015
  • Verlag: Nowtilus - Tombooktu
eBook (ePUB)
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Bésame siempre

Marga regresa a Benidorm convencida de querer asentar su relación con Óscar. Todo parece ir bien entre ellos hasta que viaja a Barcelona por motivos de trabajo y se encuentra con Óscar. De nuevo aparecerán en ella sentimientos y emociones que creía olvidados. Marga sabe que tiene que tomar una decisión lo antes posible pero todo es demasiado complicado. ¿Debe permanecer al lado de David con quien la vida es tan sencilla o deberá dar rienda suelta a todas sus emociones y tener una vida junto a Óscar? Raquel G. Estruch (Benidorm, 1973), periodista y escritora con más de veinte años de experiencia tanto en medios de comunicación como en publicidad. Tras la publicación de Bésame mucho y Bésame ahora Tombooktu publica el esperado desenlace del triángulo amoroso de Marga. La autora continúa viviendo en Barcelona y en la actualidad trabaja en su siguiente proyecto literario.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 400
    Erscheinungsdatum: 17.11.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788415747802
    Verlag: Nowtilus - Tombooktu
    Größe: 1535 kBytes
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Bésame siempre

3

M e costaba mucho explicar qué fue lo que sentí cuando vi desaparecer a Marga acompañada de sus amigas Paseo de Gracia arriba. Una mezcla de rabia, confusión y un tremendo sentimiento de pérdida se apoderaron de mí. ¿Qué había pasado últimamente? ¿Qué capítulo de la vida de aquella mujer tan especial me había perdido para encontrarme ahora sin entender nada de lo que estaba pasando? Me sentía incapaz de irme a casa después del plantón que ella me había dado cuando yo menos lo esperaba. ¿No se supone que las cosas acaban bien cuando te sinceras con alguien a quien quieres? ¿Por qué entonces estaba solo y un poco borracho en un pub del Eixample?

Cada vez que cerraba los ojos no dejaba de verla a ella, tan espectacular como siempre, diciéndome con toda la frialdad del mundo que lo nuestro ya no podía ser. Que ya era tarde. ¿Dónde quedaba el derecho que tiene cada uno a tomar sus propias decisiones y a ir a su ritmo? ¿Por qué no había querido comprender mis motivos ni apenas escuchar todo lo que yo tenía que decirle? Me sentía como un auténtico gilipollas y, a pesar del monumental enfado que llevaba por todo lo que había pasado, no dejaba de rondar por mi mente la idea de que tal vez me mereciera todo aquello.

Era posible que hubiera tensado demasiado la cuerda la primera vez que estuve con ella. Tal vez mis idas y venidas con Eva no habían ayudado demasiado a que nuestra relación mejorara y tuviéramos alguna posibilidad. Aunque yo estaba convencido de que aquella fortaleza que Marga mostraba también era producto de haber encontrado a otra persona. Sí. Era una idea de lo más machista. Imaginar que una mujer no puede tener las cosas tan claras si no es porque está con un hombre magnífico a su lado, pero en aquel momento ni la rabia ni el alcohol me permitían pensar con claridad.

Mi madre me había dado las claves para recuperar mi relación con Marga. Una mujer de la que era incluso capaz de reconocer que estaba enamorado como nunca en mi vida. Yo había hecho todo lo que estaba en mi mano para intentar explicárselo pero, tal y como acababa de comprobar, aquello no era suficiente. "¿Ahora qué?", murmuré mientras daba un largo trago al segundo whisky de la noche. Era obvio que yo no tenía cabida en su vida y, en aquel instante, tampoco me encontraba con las fuerzas suficientes para volver a plantearme reconquistarla. Me sentía completamente hundido y abatido. Volvía a estar casi en el mismo punto en el que me encontraba la primera vez que ella se alejó de mí. Aunque ahora la situación era algo peor, porque había dejado más que claro que no quería volver a verme.

-¡Joder! -exclamé mientras golpeaba con fuerza la barra del pub en el que me encontraba.

-Tranquilo hombre, que con ese cuerpo las cosas no pueden irte demasiado mal.

Me giré en dirección a la voz que acababa de escuchar y me encontré frente a una de las mujeres más guapas que había visto en mi vida. Era menuda, rubia, con los ojos de un color tan turquesa como las aguas del mismísimo paraíso. Tenía una voz de lo más sexi y, por lo que pude comprobar tras un rápido vistazo, un cuerpo de escándalo. A pesar de lo mal que me sentía por todo lo que acababa de suceder, noté cómo algo entre mis piernas cobraba vida ante la presencia de aquella chica.

-¿Eso crees? -dije mientras le mostraba la mejor de mis sonrisas.

-Estoy convencida de ello. Por cierto, soy Ana.

-Óscar...

-Un placer -dijo la joven mientras le estampaba dos sonoros besos en cada una de las mejillas-. ¿Te importa que te acompañe?

-En absoluto -respondí mientras barajaba seriamente la posibilidad de que la chica que se me acababa de acercar fuera una profesional. Por alguna extraña razón aquello me hizo sonreír. Sólo me faltaba terminar aquella noche infernal en la cama con una puta.

-Espero que no sea una mujer la que te tiene en este estado. -Aquella frase provocó que so

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