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En Palacio nos encontraremos Antonio tiene un sueño, y está dispuesto a cambiar su vida para conseguirlo von Novas, Suso Castro (eBook)

  • Verlag: Nowtilus - Tombooktu
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En Palacio nos encontraremos

Antonio tiene un sueño y una esperanza, eso le llevará a cambiar su vida y, con ella, cambiará la vida de miles de personas. Antonio tiene un sueño, tarde o temprano el hombre logrará viajar en el tiempo, y para comprobarlo tiene una idea, sencilla como todas las ideas geniales, escribirá una carta que vaya pasando de padres a hijos hasta el momento en que se pueda viajar en el tiempo, en la carta cita a su primer descendiente crononauta en el Palacio Real de Madrid. Con este planteamiento tan original arranca En palacio nos encontraremos, pero lo que su protagonista no puede imaginar es que esta idea tan simple va a cambiar su vida y la de miles de personas. Esta primera novela de Suso Castro es todo un alegato a favor del ser humano, una historia llena de esperanza y confianza en la bondad y la solidaridad de los hombres, en la que el humor está presente casi en cada página y su lenguaje sencillo y directo servirá para ilustrarnos cómo se producen los cambios en los personajes y en la ciudad que los rodea. Partiendo de la idea de la carta Antonio encontrará el amor y mejorará la vida de miles de personas apelando a la solidaridad de sus vecinos.Razones para comprar la obra: - La idea inicial es tremendamente original y traslada a una novela realista y contemporánea, una trama de ciencia ficción. - Los diálogos caracterizan a la perfección a los personajes y consiguen dar cuenta de todas sus variaciones.- La obra utiliza la ironía de un modo muy sutil y el humor está presente en casi todas las páginas. - Es un mensaje de optimismo y de confianza en la bondad y la solidaridad del ser humano. Una novela imaginativa y original, una historia de amor y de amistad con un final que entrelaza a la perfección varios acontecimientos y en el que Antonio, su protagonista, será capaz de sorprender a todos los lectores.

Suso Castro. En 1962, la ciudad de Murcia lo vio nacer y partir, siempre en compañía de sus padres. Su infancia transcurrió plácida y sanamente entre Madrid y la acogedora ciudad de La Coruña. Después pasó una época de su vida en Zaragoza, donde dio los primeros pasos como escritor, pues se vio obligado a cultivar el género epistolar para comunicarse con su novia. En 1989 se casó con la destinataria de sus cartas y tienen dos hijos. Posteriormente, armado de valor y paciencia, comienza a escribir en sus escasos ratos libres En Palacio nos encontraremos que, tras mucho esfuerzo imaginativo, se ha convertido en su primera novela.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 288
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788497633765
    Verlag: Nowtilus - Tombooktu
    Größe: 1069 kBytes
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En Palacio nos encontraremos

M adrid, a 15 de Septiembre de 2006

A quien corresponda:

Me llamo Antonio Mas Rincón y pretendo que esta carta sea traspasada de padres a hijos hasta que llegue a manos de la persona adecuada.

Convencido de que en el futuro serán posibles los viajes en el tiempo, he creído que sería una buena idea citar en mi presente a aquel de vosotros, o de vuestros contemporáneos, que tenga la fortuna de vivir en la época en la que por fin se consiga convertir en realidad lo que ahora es solo un sueño. Así de sencillo.

Y así de complicado; porque intuyo que durante mucho tiempo esta clase de viajes continuarán siendo una utopía, tan solo una imagen creada por nuestra fantasía, una ilusión de la que se seguirán valiendo escritores y cineastas para el disfrute y entretenimiento de nuestras mentes.

Pero, antes de continuar, en consideración a todos aquellos que no me hayan conocido, me presentaré aunque sea muy brevemente, sin entrar en detalles sobre mi persona, pues temo que estos solo servirían para interferir en el que debe ser nuestro objetivo común: conseguir que se materialice la cita que propongo; el resto es anecdótico. Sí creo que es importante, sin embargo, que sepas que no estoy loco, aunque al leer las primeras líneas de esta carta te hayas podido llevar esa equivocada impresión. Y aunque no tenga forma material de demostrarlo, una buena prueba de mi cordura es que este mensaje haya llegado a tus manos, ¿o acaso piensas que los que sí me conocieron se hubieran prestado a participar en el juego de no haber estado yo en mi sano juicio?

Es cierto que tampoco soy un gran artista, ni un lúcido científico o un valiente explorador, ni siquiera un personaje famoso de mi época. Soy sin más, aunque no es poco, un ciudadano del mundo, afortunado de haber nacido en su lado bueno, hijo de unos padres reconocidos y cariñosos, con un trabajo que me permite vivir satisfactoriamente sin que me sobre el dinero, que tiene amigos con los que compartir algunos buenos momentos y sin más preocupaciones que las propias de una vida civilizada; es decir, bien puede afirmarse que en mi entorno soy considerado una persona de lo más normal. Al menos hasta ahora, pues es muy probable que tú, lejano lector y destinatario de esta carta, ayudes a que se modifique este concepto tan modesto y real que tengo de mí mismo.

También debes saber que planteo este reto a título individual; pero no por ello vayas a pensar que tiene menor importancia, pues debes creerme si te digo que es vital que se produzca el encuentro. Si estoy equivocado y los viajes en el tiempo continúan siendo una quimera que se prolonga hacia el infinito, no habrá nada que hacer. Pero si no es así, si tan maravilloso logro llegara a alcanzarse, aunque sea dentro de trescientos, quinientos o mil años, y no ponemos todo lo que esté de nuestra parte para provocar la ansiada unión entre presente y futuro, estaremos perdiendo una oportunidad única de hacer algo que muchas generaciones nos agradecerán. Debéis perdonarme si no soy más explícito en este sentido, pero creo que dar más detalles resultaría contraproducente.

Mientras la carta alcanza su destino final habréis participado en este proyecto un número de intermediarios que no puedo imaginar. Supongo que ya vuestros padres os habrán informado puntualmente acerca de la naturaleza de este asunto y que, por tanto, no os cojo por sorpresa. Esto habrá sido así siempre y cuando el proceso se haya desarrollado bajo unas condiciones ideales. Pero soy consciente de que eso es muy difícil y de que también puede haber ocurrido que en algún momento del incierto periplo de esta carta hacia el futuro se haya roto la cadena, apareciendo hoy ante tus ojos de manera asombrosa, mientras curioseas entre unos viejos legajos o haces limpieza en el tras

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