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Eslabones von Farah, Nuruddin (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 28.09.2011
  • Verlag: Ediciones Siruela
eBook (ePUB)
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Eslabones

'Es fácil entender por qué Nuruddin Farah es un nombre que aparece a menudo como probable Premio Nobel de Literatura.' NewsweekJeebleh, un somalí de mediana edad, deja a su familia en Nueva York para regresar, después de veinte años, a su ciudad natal, Mogadiscio, desgarrada por la guerra civil. Al haber sido preso político antes de abandonar el país, Jeebleh no desea volver, pero se siente responsable de su familia y de su antiguo amigo, Bile, cuya sobrina Raasta y una amiga de la infancia han sido secuestradas. El hermanastro de Bile, Caloosha, que tuvo preso a Jeebleh dos décadas antes, es ahora uno de los más destacados señores de la guerra que campan por sus respetos en la ciudad, y es probable que esté implicado en el secuestro. A Jeebleh le horroriza ver una ciudad cambiada por completo. Sin embargo, cumple sus deberes y revive sus conexiones con su clan sólo cuando deja a un lado sus ideales y se interna por los laberintos políticos y sociales del país.

Nuruddin Farah nació en 1945 en Baidoa, Somalia, entonces bajo administración italiana. Estudió en Chandigarh, India, así como en las universidades de Londres y Essex, y ha impartido clases en Alemania, Nigeria y Uganda. From a Crooked Rib (1970) ha sido reconocida como la primera novela moderna escrita por un hombre centrada en la opresión de las mujeres. A ella siguieron A Naked Needle (1976) y una serie de trilogías de ficción. Variations on the Theme of an African Dictatorship consta de Sweet and Sour Milk (1979), Sardines (1981) y Close Sesame (1983). A la segunda trilogía pertenecen Maps (1986), Gifts (1992) y Secrets (1998). Con Eslabones comienza su tercera y más ambiciosa trilogía, cuyo segundo título es Nudos (de próxima publicación en Siruela). Yesterday, Tomorrow: Voices from the Somali Diaspora constituye su crónica sobre Somalia. Entre sus muchos galardones figura el Premio Internacional Neustadt, quizá el premio literario internacional más prestigioso después del Nobel.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 420
    Erscheinungsdatum: 28.09.2011
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498417883
    Verlag: Ediciones Siruela
    Größe: 575 kBytes
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Eslabones

1.

-¡Las armas no tienen el cuerpo de las verdades de los hombres!

Apenas había puesto pie en Mogadiscio, poco después de aterrizar en una pista de tierra al norte de la ciudad, a bordo de un bimotor procedente de Nairobi, Jeebleh oyó a un hombre hacer este curioso pronunciamiento. Se sintió más bien torpe y desaliñado en su manera de alejarse de aquel hombre, que lo siguió. Jeebleh observó a los pasajeros empujarse unos a otros para recoger sus equipajes, las maletas alineadas sobre el polvo del terreno, bajo las alas del aparato. Fue tal el caos que estallaron fieras discusiones entre los pasajeros y varios de los hombres que ofrecían sus servicios como mozos de cuerda, hombres de los que Jeebleh prefirió no fiarse. ¿Quiénes eran aquellos merodeadores? Él sabía que los somalíes tenían por costumbre organizar fiestas de despedida cuando se marchaba uno de sus seres queridos, así como darles ruidosas y alegres bienvenidas acudiendo en masa a los aeropuertos y a las estaciones de autobús cuando alguien volvía de un viaje. Sin embargo, aquellos haraganes que merodeaban parecían estar sin empleo y haber salido a sacar la tajada que pudieran, por medios limpios o engañosos. No descartó que los que iban armados organizaran un atraco o dispararan con tal de conseguir lo que ansiaban. Le inquietó, y no poco, que el Antonov no hubiese tomado tierra en el aeropuerto principal de la ciudad -del que se había apropiado uno de los señores de la guerra tras la precipitada retirada de los soldados estadounidenses- sino en un desolado aeródromo, recientemente recuperado de la tierra de nadie que había alrededor, entre las dunas de arena y los matojos del desierto y, por el otro lado, el mar.

Jeebleh observó que, tras recoger sus equipajes, los pasajeros se congregaban en torno a la entrada de un hangar, empujándose, afanosos, enzarzados en agrias disputas. Momentos después dedujo que el hangar era la sala de "Inmigración", al ver a algunos de los pasajeros entregando sus pasaportes y a los hombres que había en el interior recibirlos y desaparecer. Si el hangar era el sitio donde tendrían que sellarle el pasaporte, ¿quiénes, en tal caso, eran aquellos hombres que no vestían uniformes? ¿Qué autoridad representaban, teniendo en cuenta que Somalia carecía de gobierno central desde hacía varios años, desde el desplome del régimen militar que había conducido al país a la ruina absoluta?

Al volverse porque el hombre había vuelto a decir algo, repitiendo su comentario sobre las armas, Jeebleh vio al desconocido con la barba incipiente de última hora de la tarde y llegó a la conclusión de que ese hombre y él jamás se habían visto. De haberse visto antes, sin duda lo recordaría, porque el hombre ostentaba una boca que apenas era boca, con unos labios que parecían escondidos en el interior, prácticamente invisibles. Era muy alto y su escualidez se le antojó antinatural. Jeebleh no pudo por menos que preguntarse si ese hombre no se había cuidado como en otros tiempos solía o si es que siempre había sido tan flaco, pero al ver su porte digno y el modo en que se comportaba, Jeebleh no acertó a imaginar cómo era posible que nadie sobreviviese y además prosperase en las condiciones reinantes en Mogadiscio, que a Jeebleh habían descrito algunos somalíes que estaban al tanto como mera política de sálvese quien pueda, de intrigas y misterios, en la que cualquiera devoraba a cualquiera. El hombre probablemente tenía cierta educación y acaso había ocupado algún puesto relevante en los tiempos del antiguo y brutal régimen dictatorial, cuyo derrocamiento popular había desencadenado un conflicto todavía no resuelto. O tal vez fuese un profesor bien considerado en la Universidad Nacional, ahora extinta a todos los efectos.

-¿Qué es lo que no tienen las armas? -repitió el hombre-. ¡No tienen el cuerpo de las verdades de los hombres!

Jeebleh se paró a pensar: ¡ahí está! N

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