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La Cabaña del Tío Tom Clásicos de la literatura von Beecher-Stowe, Harriet (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 10.07.2015
  • Verlag: e-artnow
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La Cabaña del Tío Tom

Este ebook presenta 'La cabaña del tío Tom' con un sumario dinámico y detallado. La cabaña del tío Tom (Uncle Tom's Cabin) es una novela de la escritora Harriet Beecher Stowe. Se publicó por primera vez el en 1852. La historia transcurre en Kentucky, antes de la abolición de la esclavitud y se centra en el relato del tío Tom, un esclavo afroamericano en torno al cual se mueven otros personajes, tanto esclavos como propietarios de ellos. La novela dramatiza la dura realidad de la esclavitud mientras muestra que el amor cristiano y la fe pueden superar algo tan destructivo como la esclavización de seres humanos. Harriet Beecher Stowe (1811 - 1896) fue una abolicionista y autora de más de diez libros, siendo el más famoso La cabaña del tío Tom, el cual narra la historia de la vida en la esclavitud. Aunque Stowe nunca había pisado el Sur estadounidense, publicó consecuentemente A Key to Uncle Tom's Cabin, un trabajo real documentando la veracidad de su descripción de las vidas de los esclavos en la novela original.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 170
    Erscheinungsdatum: 10.07.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788026835356
    Verlag: e-artnow
    Größe: 823 kBytes
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La Cabaña del Tío Tom

Marido Y Padre

Índice

La señora Shelby se había marchado de visita y Eliza se hallaba en el porche mirando acongojada el carruaje que se alejaba, cuando sintió una mano en el hombro. Se giró y una alegre sonrisa iluminó sus bellos ojos.

-George, ¿eres tú? ¡Qué susto me has dado! Pero me alegro de que hayas venido. La señora se ha ido a pasar la tarde fuera, así que ven a mi cuarto y podemos pasar un rato a solas.

Al decir esto, tiró de él hacia la puerta de un pequeño cuarto que daba al porche, donde solía dedicarse a la costura al alcance de la voz de su ama.

-¡Qué contenta estoy! ¿Por qué no sonríes? Mira a Harry, qué grande se está haciendo -el niño miró vergonzoso a su padre a través de los rizos, cogido de la falda de su madre.

-¿No es hermoso? -preguntó Eliza, levantando sus largos rizos para besarlo.

-¡Ojalá no hubiera nacido él! -dijo George con amargura-. ¡Ojalá no hubiera nacido yo!

Sorprendida y asustada, Eliza se sentó, apoyó la cabeza en el hombro de su marido y rompió a llorar.

-Anda, anda, Eliza, no tenía derecho a hacerte sentir así, pobrecita -dijo cariñosamente él-; no tenía derecho. ¡Ojalá no me hubieras echado la vista encima nunca! Así hubieras podido ser feliz.

-George, George, ¿cómo puedes hablar así? ¿Qué cosa terrible ha ocurrido o va a ocurrir? Yo creo que hemos sido muy felices, hasta hace poco.

-Así es, cariño -dijo George. Luego sentó a su hijo en su regazo, miró fijamente sus hermosos ojos negros y pasó la mano por sus largos rizos.

-Es igual que tú, Eliza, y tú eres la mujer más guapa que he visto jamás y la más buena que espero ver nunca; pero ¡ojalá no te hubiera visto nunca, ni tú a mí!

-¡Oh, George! ¿Cómo puedes decir eso?

-Sí, Eliza, todo es miseria, miseria y más miseria. Mi vida es tan amarga como el ajenjo; se me está consumiendo la vida. Soy un esclavo pobre, miserable y desesperado; sólo puedo arrastrarte conmigo y nada más. ¿Para qué sirve que intentemos hacer algo, saber algo o ser algo en la vida? ¿Para qué sirve vivir? ¡Ojalá estuviera muerto!

-Vamos, George, eso es malo de verdad. Sé cómo te sientes por haber perdido tu puesto en la fábrica y es verdad que tienes un amo duro; pero ten paciencia, por favor, y quizás algo...

-¡Paciencia! -dijo él, interrumpiéndola-. ¿Acaso no he tenido paciencia? ¿Dije algo cuando fue a arrancarme del lugar donde todos me trataban con amabilidad? Le había dado cada centavo de mis ganancias, y todos decían que trabajaba bien.

-¡Es terrible, lo reconozco! -dijo Eliza-; pero después de todo, es tu amo, lo sabes.

-¡Mi amo! ¿Y quién lo convirtió en mi amo? Eso es lo que me atormenta: ¿qué derecho tiene a poseerme? Yo soy tan hombre como él. Sé más de los negocios que él; soy mejor administrador que él; leo mejor que él; mi caligrafía es mejor que la suya, y todo esto lo he aprendido por mí mismo y no gracias a él; he aprendido a pesar de él, así que ¿con qué derecho me convierte en caballo de tiro? ¿Para apartarme de las cosas que sé hacer y hago mejor que él y ponerme a hacer lo que puede hacer cualquier caballo? Lo hace adrede; dice que me abatirá y humillará y ¡me pone a hacer las tareas más duras, desagradecidas y sucias adrede!

-¡Oh, George, George, me asustas! Nunca te he oído hablar así; tengo miedo de que hagas algo terrible. No me extraña que te sientas como te sientes, pero, por favor, ten cuidado, por mí y por Harry.

-He tenido cuidado y he sido paciente, pero las cosas se están poniendo peor; ya no lo aguanta mi cuerpo; él aprovecha cada oportunidad para insultarme y atormentarme. Creía que podría hacer bien mi trabajo y seguir tranquilamente y tener algún tiempo libre para leer y aprender fuera de las horas de trabajo; pero cuanto más ve que puedo hacer, más me carga de trabajo. Dice que aunque no digo nada, ve que tengo el diablo dentro y que él va a sac

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