text.skipToContent text.skipToNavigation
background-image

La Sirena De Diamantes von Mares, Roberto Gil De (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.12.2014
  • Verlag: Editorial Bubok Publishing
eBook (ePUB)
4,49 €
inkl. gesetzl. MwSt.
Sofort per Download lieferbar

Online verfügbar

La Sirena De Diamantes

Con una entrada realmente seductora, este libro plantea desde el principio un drama, que en un juego de tiempos sin complicaciones, mantiene una tensión, no solo entre las luces y las sombras de los personajes, sino entre la moral y la política, los intereses del estado y los deberes de la justicia. La historia está bien escrita, tiene los ingredientes de las buenas formulas y logra sin duda cautivar al lector, quien busca hasta el final descubrir el nexo ultimo que da sentido a la trama.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: none
    Seitenzahl: 192
    Erscheinungsdatum: 01.12.2014
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788468652047
    Verlag: Editorial Bubok Publishing
    Größe: 571kBytes
Weiterlesen weniger lesen

La Sirena De Diamantes

Capítulo 1

CONMOCIÓN

Las luces de las dos camionetas estacionadas en las esquinas se apagaron casi al mismo tiempo. En el Mercedes parqueado sobre mi acera no hubo ningún movimiento. Ayudaba el fuerte aguacero que caía y la oscuridad de la noche.

Al sospechar algo extraño, marqué de inmediato el número de la estación de policía más cercana.

-Otra persona ya nos avisó. La patrulla debe estar por llegar.

En efecto, unas luces rojas y azules indicaron su proximidad. Al notarlas, los de las esquinas escaparon en silencio. Sin importar la lluvia, descendí curioso a la puerta y me acerqué. La poderosa linterna de uno de los policías alumbró el interior del vehículo y entre las sombras, a través de movimientos afanados y nerviosos, pude ver a la hermosa muchacha que intentaba cubrir su cuerpo semidesnudo.

-¿Qué están haciendo? -les gritó un teniente.

-Nada -contestó inquieta una voz a través de la ventanilla.

-¿Nada? -preguntó incrédulo el oficial-. ¡Oigan a éste! A ver, rapidito, déjenme ver sus documentos.

Nunca creí encontrarla en semejante situación.

¿Qué necesidad tenía de exponerse de esa manera?

Le hubiera resultado más sencillo, pensé, invitar al hombre a su habitación y evitar así los riesgos y las consecuencias de todo aquel embrollo.

-¡Ustedes han cometido una falta sumamente grave! -exclamó furioso el teniente-. Deben acompañarnos a la comisaría.

A duras penas se les permitió vestirse.

A mí también me llevaron en otra patrulla por ser testigo de los hechos. Claro está, a partir de aquel momento, un sinnúmero de desconocidos comenzó a aparecer dando su propia versión de lo sucedido a pesar de no haber visto absolutamente nada.

Al llegar a la estación, me extrañó encontrar allí sólo a mi vecina. Se me dijo que el hombre, luego de probar su condición de diplomático, había recuperado su libertad después de protestar con energía por el tratamiento recibido.

Para colmo de males y sin imaginar siquiera a los divulgadores de la noticia, una buena cantidad de periodistas y fotógrafos comenzó a presentarse en el lugar, atraídos seguramente por la condición de los acusados.

Como si no tuviera ya suficientes problemas, la joven se quejaba también de la pérdida de una joya de enorme valor.

-A las diez de la mañana se llevará a cabo la diligencia preliminar -manifestó el encargado-. La mujer debe pasar la noche aquí.

-¡Lo que usted dice es ilegal y muy extraño! -exclamó sorprendido uno de los presentes-. Estas contravenciones a duras penas dan lugar a una multa y si acaso a una fuerte reprimenda.

-Así debe ser -respondió molesto el funcionario-, pues se trata de esclarecer algo que va más allá de un simple escándalo público.

Yo pude marcharme a casa, aunque la policía no paró de recordarme la obligación de mi asistencia y mi responsabilidad respecto a las denuncias. Debo reconocer de una vez mi interés especial por la muchacha. Existían razones. No obstante, sucede con frecuencia, a pesar de la preocupación que se tiene por ciertas personas o cosas, uno se acostumbra a verlas como mimetizadas en la realidad, sin advertir a toda hora su presencia, hasta cuando algo fuera de lo común ocurre y, entonces, el mundo se trastorna y enloquece.

BOSTON

-He regresado a casa -dijo el hombre a través del teléfono-.Necesito conversar contigo. Almorcemos a la una en Mazarino's.

-Imposible. Tengo algo a esa hora.

-¡Cancélalo, por favor! Es urgente.

-Déjame chequear.

-Vamos, Steve. Te lo estoy pidiendo.

-De acuerdo. ¿Dijiste a la una?

-Sí. A la una. En Mazarino's.

-Lo que tú digas... (Click).

El viaje había sido extenuante, no sólo por las seis horas de vuelo desde Bogotá y las casi cincuenta que llevaba sin dormir, sino por la cantidad de preocupaciones que lo atormentaba.

Al ser descubierto, casi estuvo a pun

Weiterlesen weniger lesen

Kundenbewertungen