text.skipToContent text.skipToNavigation
background-image

Obras de Eduardo Acevedo Díaz Biblioteca de Grandes Escritores von Díaz, Eduardo Acevedo (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.07.2015
  • Verlag: IberiaLiteratura
eBook (ePUB)
0,99 €
inkl. gesetzl. MwSt.
Sofort per Download lieferbar

Online verfügbar

Obras de Eduardo Acevedo Díaz

- Brenda (1886) - Ismael (1888) - Nativa (1890) - El combate de la tapera (1892) - El primer suplicio (1901) - Desde el tronco de un ombú (1902) Eduardo Acevedo Díaz (Villa de la Unión, Montevideo, 20 de abril de 1851 - Buenos Aires, Argentina, 18 de junio de 1921), escritor, periodista y político uruguayo perteneciente al Partido Nacional. Es considerado como el iniciador de la novela nacional de su país, tomó parte activa en la política y sufrió varios destierros.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 2915
    Erscheinungsdatum: 01.07.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9783959282567
    Verlag: IberiaLiteratura
    Größe: 1331 kBytes
Weiterlesen weniger lesen

Obras de Eduardo Acevedo Díaz

Y ¿por qué extrañarlo, si rara vez es la calidad la que se impone? Dicen que en las democracias la mayoría hace ley; pero el beneficio común de las instituciones acarrea facilidades que impiden sobresalir una o más espigas a las otras en el campo de la labor, al menos sin ajarlas, y éste es el efecto pernicioso del exceso de virtud que en sí contiene el principio de la igualdad. Así como es de raro el talento de iniciativa y audacia, es de vulgar la acción osada de lo mediocre, a quien auxilia un favoritismo inevitable de circunstancias, o una blandura caritativa y piadosa. Recorre sino la escala de las actividades humanas, desde la política, que se va haciendo una ciencia lucrativa, hasta la última profesión útil, y dime si en rigor predomina o no en cada una de ellas el elemento que reemplaza con el tanteo y la osadía la falta de otros medios superiores en el combate por la existencia. Y volviendo al caso, puedo asegurarte que en su profesión, éste de que te hablo, favorecido en algo por facultades de relativo valor, y en algo por el error común de apreciación, se ha visto de repente en el cuadro de luz, y en él se mantendrá hasta que la novedad de la moda pase. Es rico y ha ocupado elevados puestos. La posición equivale a medio talento.

Henares escuchaba al parecer atentamente, pero en realidad preocupado con algún recuerdo surgido por las palabras de Zelmar. El nombre de Lastener de Selis se mezclaba en su memoria a algún hecho particular de su vida, antes de su viaje a París, de una manera vaga y obscura...

Rodaba el break por un declive cubierto de arena y conchilla, a lo largo de las quintas y caprichosos palacios de verano, siguiendo precisamente la huella que dejaba el landó de Areba: Lastener de Selis pasó a largo galope, sujetó bridas delante del landó y descubriose, para seguir luego su carrera hacia el puente.

-¿Inicia él también campaña? -preguntó Raúl.

-Por ahora se reserva. Hay quien le atribuye una pasión vehemente por una bellísima joven llamada a heredar una gran fortuna, calculada en millones. Aparece recién y llamase Brenda Delfor. Te advierto que es huérfana y se halla bajo la tutela de una anciana viuda que la ha adoptado como hija.

Es amiga de Areba, aun cuando difieren notablemente en carácter e inclinaciones. En verdad afirmo que no concibo la alianza de un carácter tan realista con otro sentimental, aun bajo la forma de simple vínculo amistoso. El hecho es que se estiman mucho y se quieren en la misma medida.

-Azuza los caballos -dijo Raúl-, ya que has azuzado mi curiosidad. Deseo encontrar nuevamente los ojos de esa mujer.

Zelmar movió el látigo, riendo en silencio. Los fuertes alazanes en soberbio balance tomaron el gran trote y fueron a detenerse al costado izquierdo del landó.

Ofrecíanse a la vista por todos lados deliciosas perspectivas. Parecían rebosar la animación y el placer en las hermosas casas que convierten en un edén aquellos lugares predilectos.

Enmedio de la espléndida vegetación, ornada con las galas primorosas del estío, surgían las delicadas creaciones del arte en forma de elegantes torrecillas, atrevidas agujas, blancas pilastras, airosos pabellones, columnas y capiteles, cuyas formas esbeltas doraba el sol poniente, formando en los cristales de los miradores como enormes planchas de oro con sus fantásticos reflejos. Y más altos que las copas de los grandes árboles cruzados por una banda de luz, distinguíanse los mástiles de cien naves adornados de vistosos gallardetes, meciéndose en suave columpio sobre las aguas de la bahía.

El antiguo puente del Molino y todas las próximas avenidas, puntos concéntricos de la cita, presentaban una animada escena en que se detenían o cruzaban jinetes, carretelas y victorias en perpetua agitación.

El landó de Areba se detuvo breves instantes en el centro de la bulliciosa escena. Luego siguió hacia el Prado, llevando a Lastener de Selis junto a la

Weiterlesen weniger lesen

Kundenbewertungen