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Perros perdidos sin collar von Cesbron, Gilbert (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 17.12.2015
  • Verlag: Ediciones Encuentro
eBook (ePUB)
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Perros perdidos sin collar

Francia, principio de los años 50. Toda una generación de chicos huérfanos de la Segunda Guerra Mundial o abandonados por sus padres a causa de las dificultades de la posguerra han sido marginados por la sociedad y recluidos en fríos y hostiles centros de menores. Gilbert Cesbron describe magistralmente en esta novela, que le catapultó a la fama, la vida cotidiana de un grupo de estos chicos recluidos en un correccional, sus intereses, aspiraciones y sufrimientos, su búsqueda incesante de afecto y la construcción de su propia identidad a través de las grandes dificultades que han de atravesar. Los chicos tienen a su lado al juez de menores Lamy, quien se ve llamado a la difícil tarea cotidiana de hacer que, en medio de un ambiente cargado de escepticismo y desesperanza, puedan emerger las semillas de generosidad, afecto y pureza que sólo una mirada llena de compasión es capaz de descubrir en estos chicos. Escrito en un lenguaje crudo y directo, con tintes fuertemente dramáticos, el lector descubrirá la actualidad temática y estilística de esta obra, de cuya primera publicación se cumplen ahora 60 años. Gilbert Cesbron nació en París el 13 de enero de 1913. Autor de tendencia social y pensamiento cristiano, destacó por su esfuerzo en conciliar ambos campos. Con un estilo casi periodístico, parte de la perspectiva cristiana para poner de relieve las injusticias sociales. Fue uno de los grandes novelistas de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, e hizo incursiones en el teatro, de la que destaca especialmente la obra Son las doce, doctor Scheweitzer, publicada en español por Ediciones Encuentro, y que, como varias de sus novelas, ha sido llevada al cine. En 1978 recibió el Gran Premio de Literatura Ciudad de París en reconocimiento a su obra. Murió en París el 12 de agosto de 1979.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 294
    Erscheinungsdatum: 17.12.2015
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788490552964
    Verlag: Ediciones Encuentro
    Größe: 1722 kBytes
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Perros perdidos sin collar

Y de repente, Alain Robert vio un castillo, el primero de su vida... Sí, en la otra orilla y entre aquel polvillo de sol que todo lo envolvía, lejano, elevado y teatral, había un castillo con almenas, torreones, quizá también "matacanes". (¡Si al menos supiese lo que era aquello...!) ¿Qué caballeros y qué caballos vivían así en pleno París?

-¡Deprisa, Alain Robert! -dijo el acompañante con tono cansado. (Desde aquella mañana a las cuatro, desde el timbre que le despertó, en la calle desierta, en la estación y en el vagón maloliente, no sabía más que repetir lo mismo: "¡Deprisa, Alain Robert!")-. ¡Vamos! -repitió el conductor-, ¿qué pasa?

Se volvió y vio al niño inmóvil: cejas fruncidas que se aproximaban; ojos negros y límpidos, labios entreabiertos como si fuese a hablar; no; como si acabase de llorar. Aquel muchachito de once años que no parpadeaba nunca, que en el tren, con las manos en los bolsillos y el cuello levantado, no había dormido un instante ni había hecho una sola pregunta, aquel chico extraño le intimidaba.

-¿Allí? -preguntó Alain Robert, con la voz enronquecida de la madrugada, y levantó el brazo. (Solamente dos dedos salían de la manga, demasiado larga...)-. ¿Qué es eso?

-El Palacio de Justicia. ¡Ven!

-¿Qué hay dentro?

-Ladrones, asesinos..., jueces. ¡Vamos, vamos, deprisa!

Alain Robert imaginó enseguida subterráneos de tortura, patíbulos en cada piso, verdugos de caperuza roja, cuyas manos...

El pitido de un remolcador lo resolvió todo. El muchacho corrió hasta el centro del puente para inclinarse sobre el remolcador cuando éste apareciera bajo el arco. Vio a otro niño de su edad tumbado en la popa de un barco, entre dos macetas de flores y una jaula de conejos. Sus miradas se cruzaron sin simpatía. "¿Y si yo me largase también?", pensó Alain Robert, apretando los puños dentro de sus desmesuradas mangas.

-Mira -dijo el acompañante, que le había alcanzado-, mira un panorama célebre: ése es el Palacio de Justicia... A la izquierda, el Tribunal de Comercio y la Prefectura de Policía... Y allí, detrás, el Hôtel-Dieu, un hospital muy antiguo.

Tribunal, Policía, Hospital: con tres palabras de adulto había construido un mundo de piedra en el que el chico respiraba mal y sentía el estómago vacío. "¡Oh, el barco, el niño acostado, tan lejos ya...!"

Alain Robert levantó su rizada cabeza y se fijó en aquel tipo que hablaba con agradable sonrisa: sombrero, lentes, impermeable, un conjunto perfecto. ¡Un monumento entre los otros! ¿Por qué, sin embargo, su mano estaba caliente?

-...Y el mercado de flores, que también es bastante pintoresco -concluyó el hombre.

Pero el muchacho ya no escuchaba. Desde el mercado de flores un perro venía corriendo hacia ellos. Alain Robert sintió latir fuertemente su corazón antes de comprender por qué. Estirados la cabeza y el cuello, fija la mirada, aquel perro corría a paso ligero. Seguía recto hacia delante, con ciega obstinación. Sin embargo, en semejante encrucijada, tan movida, tan ruidosa, el paso insólito de aquel animal silencioso y apresurado parecía no asombrar más que a Alain Robert. El animal le rozó sin moderar la marcha. Su mundo se reducía a una estela de olor que le huía... Avanzaba con la boca abierta y la lengua colgante. Luego dudó un momento, pero sin detenerse, como un velero que cambia de rumbo. Atravesó la calle oblicuamente sin preocuparse por los carruajes, y uno de los agentes que guardan la entrada del Palacio de Justicia comenzó a observarlo. Alain Robert lo notó, frunció las cejas y apretó los labios; en aquel momento oía muy distintamente latir su corazón: ¿cómo no lo oía el tipo del impermeable...? El perro continuó su carrera por la otra acera, con falsa alegría, como si reconociese el camino. Dio así vuelta a la plaza y volvió a encontrarse en el mismo sitio. Entonces se detuvo, jadeante, y volvió la cabeza a un la

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