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Retahílas von Martín Gaite, Carmen (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.09.2010
  • Verlag: Ediciones Siruela
eBook (ePUB)
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Retahílas

En Retahílas, el viaje que realiza una anciana al pazo familiar para morir, acompañada de su nieta Eulalia, y la llegada sorpresa de Germán, el sobrino de Eulalia, producirá durante esa noche un intenso diálogo entre los dos que dará lugar a seis monólogos, en los que cada uno reconstruirá y contará qué ha sido su vida hasta entonces.'Carmen Martín Gaite era una bebedora de sueños, por eso su realismo es de tan alta calidad. Paul Éluard decía: 'Hay otros mundos, pero están en éste'. Y añadía: 'Hay otras vidas, pero están en ti'. Podría ser una buena definición de la mirada de Carmiña.'Manuel Rivas

Carmen Martín Gaite (Salamanca 1925-Madrid 2000), novelista, poeta, ensayista y traductora, publicó su primera novela El balneario en 1955 y es una de las más destacadas representantes de la generación de la posguerra. De sus libros hay que destacar Entre visillos (Premio Nadal 1958), Ritmo lento (1963), El cuarto de atrás (1978), El cuento de nunca acabar (1983), Usos amorosos de la postguerra española (Premio Anagrama de Ensayo 1987), Nubosidad variable (1992), Lo raro es vivir (1996) o Irse de casa (1998). Carmen Martín Gaite ha recibido también los premios Príncipe de Asturias 1988 y el Nacional de las Letras Españolas 1994.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 216
    Erscheinungsdatum: 01.09.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498414707
    Verlag: Ediciones Siruela
    Größe: 362 kBytes
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Retahílas

Prólogo

La bebedora de sueños

Benjamin y Sarmiento. "El recuerdo es la trama y el olvido la urdimbre." No deja de golpearme, de vibrar, esta idea de Walter Benjamin a la hora de pensar Retahílas . ¿Cómo ha llegado aquí? ¿Quién lo ha traído al territorio de esta novela? Tal vez Martín Sarmiento, con ese detalle liminar, con ese aforismo genial, pura modernidad, del precursor ilustrado, y que Carmen Martín Gaite tiene la intuición de colocar en el dintel: "La elocuencia no está en el que habla, sino en el que oye". ¡Qué buena pareja, en el pazo de Louredo, Benjamin y Sarmiento! Los dos caminando atentos y a la vez distraídos, con ese andar de los senti-pensantes, al estilo del vagabundo de Charlot, un pie que pisa en lo firme y otro en lo inaccesible, un pie que apoya en la ilusión y otro en la desolación, uno que es presente y otro que va a lo desconocido. Es el andar de la literatura. Esa simultaneidad de lo casual y lo causal.

Terminus y Prólogo. Benjamin no aparece en esta novela, ni en las citas ni en los detalles liminares. La probable y chispeante empatía que uno presupone con el sabio Sarmiento, no deja de ser una voluntariosa asociación. Y, sin embargo, los veo caminar, moviéndose por la margen oeste del libro. El que llega a Louredo llega al límite. Benjamin murió en la frontera. Prefirió matarse, ante la cercanía del tormento. La deidad romana de las fronteras era Terminus, al que alimentaban con sangre cada año. Pero el límite en Louredo, en la geografía física de Retahílas , es una fuente. "Se diría, en efecto, que en aquella pared se remataba cualquier viaje posible; era el límite, el final." Esa es la primera impresión del que llega. Del joven Germán, la urdimbre del olvido, antes de entrelazarse con la trama. En el límite, el rumor incesante del agua. El acierto de situar dos figuras silenciosas, la mujer y la vaca, en torno a la fuente, con el hechizo de un nacimiento pagano. El fin, aquí, es una epifanía, como el final de la tierra era, en las creencias célticas, el muelle de embarque hacia el más allá, el comienzo del auténtico viaje. La "aparición" de la fuente, en el crepúsculo, con todo su realismo, sin aspavientos fantásticos, tiene la fuerza de una alegoría que nos transporta a una atmósfera tan cercana como mitológica. Por la fuente habla la boca de la literatura, que ha tenido su primer heraldo en el muchacho que orienta a Germán. Odilo, el niño aldeano, habla con la voz popular, con naturalidad, repitiendo con estilo lo que ha oído en su mundo, pero nos parece oír a un personaje clásico: "Los viejos se mueren siempre contra el día". Y cuando se le pide aclaración, mantiene de forma magistral el vilo de las palabras. De la señora del pazo, la marquesa de Allariz, abuela de Eulalia y bisabuela de Germán, y de la muerte, sin ahora mentarla, dice: "Ya ha llegado aquí, pues a qué va a esperar". El impacto que causa esta forma de expresarse en el recién llegado, y en nosotros, los testigos lectores, va mucho más allá del enunciado. Es el impacto que causa reconocer, y en momento imprevisto, la inconfundible boca de la literatura.

La suspensión de la incredulidad. El Preludio , la llegada del inesperado, es un prodigio. La apertura más eficaz de cuantas obras he leído en la narrativa española. Y uso el término eficaz porque la eficacia, en el oficio de escribir, es la mejor herramienta del misterio. Desde el primer momento, Carmen Martín Gaite consigue que suspendamos toda incredulidad. No se trata de ninguna operación de tipismo mágico ni de enredo exotérico. No abandonamos la realidad, sino que nos adentramos en el vientre de la realidad, donde todo está en vigilia, incluso las ruinas, donde la oscuridad da a luz, donde el lenguaje crepita antes de ser ceniza. Lo que aquí llamo "eficacia" va muy unido a la precisión. El lenguaje es el gran pro

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