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Viaje Salvaje von Vale, Vanessa (eBook)

  • Verlag: Vanessa Vale
eBook (ePUB)
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Viaje Salvaje

¡LA HISTORIA ACTUAL MÁS VENDIDA DE LOS ESTADOS UNIDOS!

Catherine va a ser tomada por ellos. Juntos. Pero ella aún no lo sabe.

La vida de Catherine se desarrolla en Nueva York. La propiedad que ella heredó está en Bridgewater, Montana. De regreso al pueblo que ella visitaba de pequeña cada verano, y rebuscando entre sus viejos recuerdos y amoríos de la niñez, encuentra no solo a un joven y ahora sexy vaquero, sino a dos. Los primos Jack y Sam Kane. Afortunadamente para ella, en Bridgewater, 'un vaquero nunca es suficiente'.

En esta versión contemporánea de la serie de Vanessa Vale más vendida en los Estados Unidos, Bridgewater Ménage, Catherine es forzada a escoger la vida que más desea: la de una abogada en la gran ciudad o la de una vaquera de pueblo con dos hombres que quieren llevarla a un paseo sexualmente salvaje.

Advertencia: ¡Puede derretir pantis! Móntame salvajemente es un romance salvaje y explícitamente sexual entre dos vaqueros alfa obsesionados y una heroína tipo-A. El final está basado exclusivamente en ella, nada de hombre/hombre.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 175
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 6610000110797
    Verlag: Vanessa Vale
    Größe: 479 kBytes
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Viaje Salvaje

1


D iez horas antes...

" L es habla su capitán. Estamos listos para el despegue, pero como podrán ver a través de la ventana, el clima no se ve agradable y la torre de control ha dado luz roja a todos los vuelos. No estoy seguro de cuánto tiempo nos tendrá la tormenta aquí. Parece que será por al menos media hora, damas y caballeros. Les mantendremos informados ".

Oh, genial. Mirando a través de la pequeña ventana, se podían ver las enormes nubes color carbón que evitaban que saliéramos de Denver. Había hecho una carrera desde una de las puertas hasta el área de viajero frecuente de larga distancia para llegar a mi vuelo con escala a tiempo, solo para ser plantada así en el asfalto. Miré mi reloj y me limité a suspirar. No tenía tiempo para esto. Diablos, no tenía tiempo para ir a Montana, pero tenía que ir de todas formas .

Recostándome en la incómoda cabecera, cerré mis ojos y traté de respirar para quitar mi frustración. Llevaba la mitad de la noche terminando las declaraciones que debía archivar esta mañana, y me tomó dos horas más responder a tantos correos como me fuera posible. Para cuando terminé, todavía tenía que empacar. No tenía nada, nada , apropiado para el salvaje oeste además de unos pantalones de jean y unas zapatillas deportivas así que, tras una hora de total preocupación, lancé un poco de todo en una maleta .

Había dormido unas lamentables dos horas cuando la alarma me despertó a las cuatro y media, solo para encontrar que el puente de Manhattan hacia Queens estaba en reparación en mitad de la noche y el tráfico estaba horrible. Luego, la seguridad del aeropuerto tardaba demasiado y tuve que pasar por su proceso de revisión a causa de los tornillos de titanio en mi pierna. Cuando por fin había logrado llegar a la puerta, mi jefe me llamó para quejarse sobre mi ausencia en las reuniones con la lista actual de clientes. Quería entablar relaciones con ellos tanto que hasta consideré dejar mi maleta e irme a la oficina, pero cuando informaron que debía abordar, sabía que al menos debía resolver una cosa a la vez en mi vida. Y ahora, estoy atascada por una tormenta eléctrica .

Mientras intentaba quitarme la sensación áspera en mis pestañas, intenté realizar ejercicios de respiración que aprendí en las clases de yoga. Se suponía que las clases eran relajantes, pero nunca funcionaron. Nunca estaba calmada. Y ahora, el aire enlatado dentro del pequeño avión se hacía más y más cálido, penetrando en mis pulmones, sofocándome. Estaba atorada y no había nada que pudiera hacer al respecto. Mierda. Odio que las cosas se salgan de mi control. No soy claustrofóbica, pero me sentía igual de atrapada. Un poderoso trueno resonó en el avión, justo antes de que la lluvia lo golpeara como miles de pequeños martillos. ¿Acaso Dios intentaba decirme algo ?

Respira.

Inhala lenta y profundamente por la nariz, mantén la respiración... un poco más... y exhala todo por la boca. Inhala... el aroma a sándalo y cuero con una pizca de calor que seguramente provenía de él . Me senté al lado del señor Apuesto Vaquero y olía muy bien como para intentar concentrarme en otra cosa -incluso con mis ojos cerrados-. La esencia no era colonia, jabón quizás, y me distraía completamente. ¿Cómo podría alguien concentrarse en respiraciones de yoga con un don "Alto, Piel Morena y Atractivo" al lado y hombro con hombro ?

Casi me tragaba mi lengua cuando él cruzó el angosto pasillo, colocó su sombrero en la cabecera y se sentó a mi lado, intentando acomodar su enorme cuerpo en un espacio pequeño. Me ofreció una rápida sonrisa y un educado "hola", y luego abrió su libro. Yo estaba escribiendo mensajes de texto en el celular, pero mis pulgares se congelaro

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