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Un largo sábado Conversaciones con Laure Adler von Steiner, George (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 01.05.2016
  • Verlag: Ediciones Siruela
eBook (ePUB)
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Un largo sábado

En esta magnífica introducción a su pensamiento George Steiner rememora su juventud, su educación en Estados Unidos, su postura frente al judaísmo y su amor por los idiomas y las grandes mitologías de nuestro siglo. George Steiner es un apasionado de lo absoluto. Algunos temen su espíritu mordaz y sus críticas cáusticas. Otros lo admiran por su cultura políglota, por su conocimiento de los textos clásicos, por su compromiso intelectual y por su creencia ciega, después del Holocausto, en que una comunidad humana todavía es posible.Acompañado de la complicidad de la prestigiosa periodista francesa Laure Adler, George Steiner rememora en esta obra su juventud, su educación en Estados Unidos, su postura frente al judaísmo y su amor por los idiomas y las grandes mitologías de nuestro siglo: el psicoanálisis, el marxismo y el estructuralismo. También nos habla de su gran pasión por aquello que da sentido a su vida: la música. Un largo sábado reúne entrevistas realizadas entre 2002 y 2014 a uno de los grandes eruditos del siglo XX y supone quizá la mejor introducción al pensamiento de este incansable defensor de la alta cultura.'Del espíritu vienés, y de esa Europa judaizada ahora desaparecida, Steiner conserva la espontánea provocación de una magnífica ironía [...] al tiempo que una curiosa modestia. Su obra, que nos hace reflexionar sobre nuestro legado, nos obsequia además con una inmensa cultura, un puñado de bromas inteligentes y el perfume de la anarquía'. Le Magazine Littéraire'George Steiner encarna el gran humanismo que se marchita. Es el último europeo'. Borja Hermoso, Babelia, El País'Si se me permite la expresión, es una máquina de hacer pensar, un formidable mecanismo para estimular la opinión y el pensamiento de sus lectores'. Manuel Hidalgo, El Cultural, El Mundo'No podemos concebir la actividad intelectual de nuestro tiempo sin el pensamiento de Steiner'. Alberto Manguel, El País

George Steiner (París, 1929), Premio Príncipe de Asturias 2001 de Comunicación y Humanidades, hijo de judíos vieneses, es uno de los más reconocidos estudiosos de la cultura europea y ha ejercido la docencia en las universidades estadounidenses de Stanford, Nueva York y Princeton, aunque su carrera académica se ha desarrollado principalmente en Ginebra e Inglaterra. Entre sus numerosos libros, cabe destacar La muerte de la tragedia, Lenguaje y silencio, Después de Babel, Antígonas o Presencias reales.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 144
    Erscheinungsdatum: 01.05.2016
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788416749065
    Verlag: Ediciones Siruela
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Un largo sábado

Una educación accidentada.
Del exilio al Instituto

L AURE A DLER Hay algo, señor Steiner, que evoca su amigo Alexis Philonenko en los Cahiers de l'Herne : ese brazo, esa deformidad, ese defecto físico; se refiere a ello diciendo que tal vez le haya hecho sufrir en la vida. Y a pesar de todo usted nunca habla de ello.

G EORGE S TEINER Obviamente me resulta muy difícil tener un juicio objetivo al respecto. La clave en mi vida fue el genio de mi madre, una gran dama vienesa. Era multilingüe, claro, y hablaba francés, húngaro, italiano e inglés; era sumamente orgullosa en su fuero interno, pero no lo manifestaba; y tenía una increíble confianza en sí misma.

Yo tendría tres o cuatro años; no estoy seguro de la fecha precisa, pero fue un episodio decisivo en mi vida. Mis primeros años fueron muy difíciles porque mi brazo estaba prácticamente pegado a mi cuerpo; los tratamientos eran muy dolorosos, iba de un sanatorio a otro. Y ella me dijo: "¡Tienes una suerte increíble! Te librarás del servicio militar". Esa conversación cambió mi vida. "¡Qué suerte tienes!". Era extraordinario que se le hubiera ocurrido algo así. Y era verdad. Pude empezar mis estudios superiores dos o tres años antes que mis coetáneos, que estaban haciendo el servicio militar.

Imagínese: ¡cómo pudo ocurrírsele algo así! No me gusta nada la cultura terapéutica actual, que usa eufemismos para referirse a los minusválidos, que trata de decir: "Vamos a considerarlo un hándicap social...". Pues nada de eso: es muy duro, es muy grave, pero puede ser una gran ventaja. Me educaron en una época en la que no se daban aspirinas ni caramelitos. Había zapatos con cremallera, muy sencillos. "Ni hablar", dijo mi madre. "Vas a aprender a abrocharte los cordones de los zapatos". Es difícil, se lo aseguro. El que tiene dos manos hábiles no se da cuenta, pero atarse los cordones de los zapatos requiere una gran habilidad. Gritaba, lloraba; pero al cabo de seis o siete meses había aprendido a atarme los cordones. Y mamá me dijo: "Puedes escribir con la mano izquierda". Me negué. Entonces me puso la mano en la espalda: "Vas a aprender a escribir con la mano mala. - Sí". Y me enseñó. He sido capaz de pintar cuadros y dibujos con la mano mala. Se trataba de una metafísica del esfuerzo. Era una metafísica de la voluntad, de la disciplina y sobre todo de la felicidad, considerarlo un enorme privilegio; y lo ha sido a lo largo de mi vida.

También fue eso, me parece, lo que me ha permitido comprender ciertos estados, ciertas angustias de los enfermos que no alcanzan a concebir los apolos, los que tienen la suerte de tener un cuerpo magnífico y una salud estupenda. ¿Cuál es la relación entre el sufrimiento físico y mental y ciertos esfuerzos intelectuales? No cabe duda de que todavía no la comprendemos del todo. No debemos olvidar que Beethoven era sordo, Nietzsche tenía migrañas terribles y Sócrates era feísimo. Es muy interesante tratar de descubrir en los demás lo que han podido superar. Cuando estoy cara a cara con alguien siempre me pregunto: ¿qué vivencias ha tenido esta persona? ¿Cuál ha sido su victoria, o su gran derrota?

L. A. En Errata cuenta usted que su padre, de origen vienés, comprendió enseguida el advenimiento del nazismo al poder y se fue a París con su familia. Por eso nació usted en París, y muy joven, con su madre, asistió en la calle a una manifestación en la que la gente gritaba: "¡Muerte a los judíos!".

G. S. Sí, se trataba del escándalo Stavisky. Un asunto oscuro, que aún no se ha olvidado porque la extrema derecha francesa lo recuerda a menudo. Por la calle desfilaba un tal coronel de La Rocque. Hoy parece un personaje siniestramente cómico pero en aquel entonces se le tomaba muy en serio. Yo estaba al lado, en el liceo Janson-de-Sailly, corría con mi niñera p

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