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La bondad insensata El secreto de los justos von Nissim, Gabriele (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 04.04.2013
  • Verlag: Ediciones Siruela
eBook (ePUB)
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La bondad insensata

En los momentos más oscuros de la historia de la humanidad -desde el Holocausto hasta el totalitarismo soviético y las dictaduras más recientes-, ha habido hombres que han tenido la valentía de asumir una responsabilidad personal respecto al mal y que se han prodigado en actos de bondad extrema. ¿Cuál es el resorte que les ha impulsado a una bondad aparentemente insensata? Para Hannah Arendt es la salvaguardia de la propia autoestima y dignidad, mientras que para Vasili Grossman es un antídoto frente al supuesto bien ideológico. Gabriele Nissim nos cuenta su historia, la de esas personas corrientes que han llevado a cabo actos ejemplares, a las que ha podido localizar gracias al trabajo, entre otros, de Moshe Bejski, presidente de la Comisión de los justos, y al mismo tiempo nos ofrece una reflexión sobre el bien y sobre la bondad frente al mal extremo, a través de la contribución de los grandes pensadores del siglo XX que han abordado este tema.

Gabriele Nissim (Milán, 1950) es periodista, ensayista e historiador italiano y se ha ocupado siempre de la realidad cultural y política de Europa oriental. En 1982 fundó la revista L'Ottavo Giorno. Ha realizado documentales sobre la oposición clandestina al comunismo, sobre los problemas del postcomunismo y sobre la situación de los judíos en el Este.De su obra pueden destacarse El jardín de los justos, Ebrei invisibili (en colaboración con Gabriele Eschenazi) y L'uomo che fermò Hitler.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: watermark
    Seitenzahl: 212
    Erscheinungsdatum: 04.04.2013
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788415803546
    Verlag: Ediciones Siruela
    Größe: 621 kBytes
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La bondad insensata

II

Tipología de los justos

Al margen de cualquier esquema

Los justos -tal y como lo entendía Yad Vashem en 1953- no pertenecen a ningún campo político, social, económico o militar privilegiado. Pueden ser tanto nazis como antinazis, comunistas o anticomunistas, fundamentalistas islámicos o antifundamentalistas, carceleros en una prisión o en un campo de concentración o víctimas y prisioneros, miembros del ejército de ocupación de un país como de la resistencia contra ese mismo ejército, pueden ser tanto ladrones, canallas, prostitutas como personas honestas e irreprochables.

Son esos que en un determinado punto de la vida, frente a la injusticia o la persecución de seres humanos, son capaces de acudir valerosamente en ayuda de los que sufren, interrumpiendo así, con un acto inesperado en su espacio de responsabilidad, la cadena del mal de la que son testigos.

Esquemáticamente podemos dividirlos en tres categorías: los salvadores de vidas humanas, los defensores de la verdad y de los derechos humanos, y los que mantienen la propia dignidad, aunque, con frecuencia, las circunstancias de la vida producen multitud de nuevas figuras y experiencias no fácilmente clasificables.

Los primeros son los individuos capaces de un acto de altruismo en relación con los perseguidos por su propia nacionalidad, por un motivo político o por sus ideas. Es típico el comportamiento de quien salva vidas en situaciones extremas, como los genocidios o las situaciones de guerra, en las que se cometen crímenes contra la humanidad.

Los segundos son los que aparecen en la escena pública para defender la verdad y la libertad en los regímenes y en las realidades en las que se niegan la democracia, la pluralidad humana y el derecho del individuo a ser artífice de su propio destino. Es peculiar, en el régimen comunista, la figura del disidente o del opositor que tiene el valor de defender la verdad contra la mentira del régimen. Lo recuerda con una metáfora Elena Bonner: "Cuando todos estaban obligados a afirmar una falsedad y a decir que la alfombra es roja, había, sin embargo, un alma solitaria que tenía el valor suficiente para salir del coro y gritar el verdadero color, consciente de las consecuencias de su gesto. Mi marido, Andrei Sajarov, se puso así en peligro el mismo día en que comenzó a luchar por la democracia" 1 .

Hoy es particularmente significativa la defensa de los derechos humanos, tanto en las dictaduras como en los regímenes fundamentalistas islámicos, por parte de los que luchan contra la misoginia impuesta por la tradición y en defensa de la libertad.

La tercera categoría está representada por cuantos tienen la fuerza de defender la propia dignidad en circunstancias extremas o en condiciones en las cuales la persona está obligada por una imposición política a sofocar su propia individualidad.

Primo Levi y Varlam Shalamov cuentan que en los campos de concentración nazis y en el gulag los prisioneros tenían que hacer un tremendo esfuerzo para mantener el respeto consigo mismos y preservar su humanidad frente al frío, el hambre y la despiadada competencia por la vida. Es un enorme desafío no convertirse en un delator en el gulag, no denunciar, en aras de la propia supervivencia, a otros prisioneros, no robar un trozo de pan a los otros. Resistir como seres humanos frente a los verdugos es la más problemática de las cuestiones existenciales. Nada puede hacerse para cambiar el estado de las cosas, lo único que se puede hacer es intentar desesperadamente no dejarse corromper.

Por eso Primo Levi, en una de sus más conmovedoras páginas, escribe con vergüenza que en los campos nazis la mayoría de las veces sobreviven los peores: "Los salvados del lager no eran los mejores, los predestinados al bien, los portadores de mensaje. Todo cuanto yo había visto y vivido demostraba exact

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