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Crónica mexicana von Alvarado Tezozomoc, Fernando (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.08.2010
  • Verlag: Linkgua
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Crónica mexicana

Hernando de Alvarado Tezozómoc (México-Tenochtitlan c 1520 y 1530-después de 1609). México. Era nieto por parte de madre y sobrino-nieto por parte de padre del huey tlatoani mexica, Moctezuma. Se cree que estudió en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, aunque no hay pruebas rotundas al respecto. Suele decirse también que fue nahuatlato (experto intérprete de náhuatl) en la Real Audiencia de México. Sus obras más conocidas son la presente Crónica mexicana, escrita en castellano hacia 1598, que relata la salida de Aztlan de los aztecas-mexicas y termina con el inicio de la conquista; y la Crónica mexicáyotl, compuesta en náhuatl en 1609, que relata las genealogías de los más altos pipiltin (nobles) mexicas, y exhibe sus méritos y derechos. Edición actualizada a partir de la de Gonzalo Díaz Migoyo del manuscrito 117 de la colección Hans P. Kraus, Biblioteca del Congreso, Washington, D.C., EE.UU.

Hernando de Alvarado Tezozómoc (México-Tenochtitlan c 1520 y 1530-después de 1609). México. Era nieto por parte de madre y sobrino-nieto por parte de padre del huey tlatoani mexica, Moctezuma. Se cree que estudió en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, aunque no hay pruebas rotundas al respecto. Suele decirse también que fue nahuatlato (experto intérprete de náhuatl) en la Real Audiencia de México.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 406
    Erscheinungsdatum: 31.08.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498971743
    Verlag: Linkgua
    Größe: 470 kBytes
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Crónica mexicana

Crónica mexicana

Capítulo 1. Aquí comienza la Crónica mexicana. Trata de la descendencia y linaje, venida a esta Nueva España los indios mexicanos que habitan en este Nuevo Mundo, el tiempo que llegaron en la ciudad de México Tenochtitlan, asiento y conquista que en ella hicieron y hoy habitan, residen en ella, llamado Tenochtitlan

La venida que hicieron y tiempos y años que estuvieron en llegar a este Nuevo Mundo, adelante se dirá. Y así, ellos propios persuadiendo a los naturales, por la estrechura en que estaban, determinó y les habló su dios en quien ellos adoraban, Huitzilopochtli, Quetzalcoatl, Tlalocateutl y otros, como se irá tratando. La venida de estos mexicanos muy antiguos, la parte que ellos vinieron, tierra y casa antigua llaman hoy día Chicomoztoc, que dice Casa de siete cuevas cavernosas; segundo nombre llaman Aztlan, que es decir Asiento de la garza. Tenían las lagunas de su tierra, Aztlan, un cu y en ella el templo de Huitzilopochtli, ídolo dios de ellos, y su mano una flor blanca con la propia rama del grandor de una rosa de Castilla, de largor de más de una vara en largo, que llaman ellos aztaxochitl, de suave olor. Antiguamente ellos se jactaban llamarse aztlantlaca; otros les llamaron aztecas mexitin, que este nombre de mexitin es decir mexicano, como más claro decir al lagar manantial de la uva, así mexi, como si del magué saliera manantial, y por eso son ellos agora llamados mexicanos, como antiguamente se nombraban mexica, chichimeca (mexicano, serranos, montañeses), y agora por el apellido de esta tierra y ciudad de México Tenochtitlan. El tiempo que en ella llegaron, viniendo huyendo desbaratados de los naturales indios de Culhuacan, su vecino, que agora es a 2 leguas de su ciudad, persuadidos del demonio Huitzilopochtli, llegaron a la dicha ciudad, que es agora México Tenochtitlan, porque el día que llegaron en esta laguna mexicana en medio della estaba y tenía un sitio de tierra y en él una peña y encima de ella un gran tunal; y en la hora que llegaron con sus balsas de caño y carrizo hallaron en el sitio la dicha piedra y tunal y al pie dél un hormiguero, y estima encima del tunal una águila comiendo y despedazando una culebra; y así tomaron el apellido y armas y divisa, el tunal y águila, que es tenochca o tenochtitlan, que hoy se nombra así. Y al tiempo que llegaron a esta ciudad habían andado y caminado muchas tierras, montes, lagunas, ríos, primeramente las más de las tierras y montes que hoy habitan en Chichimecas, que es por Santa Bárbara, Minas de San Andrés Chalchihuites y Guadalajara, Xuchipila, hasta Michoacan, y otras muchas provincias y pueblos. Y en las partes que llegaban, si les parecía tierra fértil, abundosa de montes y aguas, hacían asiento cuarenta años y en partes treinta, otras veinte y diez, y en otras tres y dos y un año, hasta en tanta disminución que de veinte días, y luego alzaban el sarzo por mandato de su dios Huitzilopochtli, les hablaba y ellos respondían y luego a su mandato, les decía: "Adelante, mexicanos, que ya vamos llegando al lugar", diciendo: "Ca ça achitonca tonnenemican mexia". Y trayendo ellos siempre su matalotaje, las mujeres cargadas con ello y los niños y viejos, y los mancebos cazando venados, liebres, conejos, ratones y culebras venían dando de comer a los padres, mujeres, hijos. Su comida que traían era maíz y frisol, calabazas, chile, xitomate y miltomate, que iban sembrando y cogiendo en los tiempos y partes que descansaban y hacían asiento, como dicho es. Y como liviano que era el chian y huauhtli, lo traían cargado los muchachos. Pero, sobre todo, en las partes que llegaban, lo primero hacían hacer el cu o templo de su ídolo, dios de ellos, Huitzilopochtli, y como venían cantidad dellos, eran de siete barrios, cada uno de su barrio traía el nombre de su dios, como era Quetzalcoatl, Xocomo y Matla, Xochiquetzal y Chichitic, Centutl y Piltzinteuctli, Meteutl y Tezcatlypuca, Mictlanteuc

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