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Relación auténtica de las idolatrías von deBalsalobre, Gonzalo (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 31.08.2010
  • Verlag: Linkgua
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Relación auténtica de las idolatrías

Hanse cocluido, y sentenciado algunas caussas contra los reos siguientes: I. Contra Melchior López, Indio natural del pueblo de S. Francisco, sugeto a la cabecera de Zola, por aver consultado a Diego Luis, Maestro en idolatrías, y sortilegios, creídolo, y executado sus órdenes, y recivido del susodicho un quaderno manuescrito desta enseñança, teniéndolo en su poder más tiempo de diez y nueve años, y usado del dicho quaderno en algunos artículos en que fue convicto, y está confesso, y penitente. Este libro es una crónica de la evangelización de los indígenas, escrita por un sacerdote cristiano que refiere varios juicios contra practicantes de religiones aborígenes de México.

Gonzalo de Balsalobre

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 66
    Erscheinungsdatum: 31.08.2010
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9788498978131
    Verlag: Linkgua
    Größe: 273 kBytes
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Relación auténtica de las idolatrías

Dedicatoria

_

J H S

A los venerables curas

SALUD EN EL SEÑOR.

DIEGO INDIGNO OBISPO SUYO.

El cargo de nuestro Pastoral oficio, que Dios fue servido de poner sobre nuestros déviles hombros, nos está continuamente acordando, para el mérito la vigilancia, y para la pena la negligencia, y que no puedan las más precisas obligaciones temporales, justificar el olvido de las eternas; porque en esto transitorio nos puso Dios a los Prelados para que usemos dello, como medio que conduce a aquel inefable fin, a quien devemos dirigir todos nuestros deseos, sin cesar un punto en promover a lo divino; porque no se nos pasará en quenta la fatiga de nuestros ejercicios, la solicitud de nuestros cuidados, ni el desvelo de nuestras ocupaciones, sino usamos dellas en orden al fin a que Dios, eterno Padre, y Pastor, se dignó destinarnos, y elegirnos.

Llena está la Sagrada Escriptura del cuidado que devemos poner en velar; y de los daños que nos puede causar el dormir; Christo Nuestro Señor nos lo enseñó en diferentes ocasiones; ya en la Parábola del ladrón, que escala la casa a media noche; ya en las Vírgenes, que esperan al esposo; ya en los siervos, que aguardan a su Señor; porque qualquiera cuerdo, y temeroso de Dios deve desvelarse en ir cada día aprovechando en su profesión, para que al fin de la carrera desta vida, no le diga el Señor lo que a los Hebreos: "Quando, aviades de ser Maestros, tenéis necesidad de que os enseñen los primeros rudimentos".

De aquí se saca, que aunque todos tienen obligación de velar, es más precisa sin comparación en los Ministros de Dios, a quien les encomendó el velar sobre su rebaño, y su mies.

Dejó el Salvador del mundo la Oración en el Huerto, y visitando a los tres discípulos con quien se avía retirado, a solo San Pedro le dijo: Simon dormis? Pedro duermes? como si le dijera, que los demás del rebaño duerman, peligrosa cosa es, pero que el Prelado duerma peligrosísima; que no velen las ovejas cosa tolerable es, pero que el Pastor no esté en vela, cosa es intolerable, y lamentable!

Ejemplo es desta verdad el suceso que refiere San Lucas quando Christo luz nuestra, se durmió navegando, que entonces padeció tempestad la Navecilla; porque quando la cabeza derme, todo el cuerpo de la República peligra: Pastores vigilant (dijo San Ambrosio) quos bonus Pastor informat.

Esta fue la causa (Señores) para que después de tan largo, y trabajoso camino como es desde el Obispado de Guadiana, a este de Oaxaca en que Dios, aunque indigno me ha puesto, me partiese a la Visita, abrazando aunque miserable, y flaco otro más trabajoso, y largo camino; porque no me pareció que cumplía con la obligación de mi estado, ni con la vigilancia, y celo de Padre, y Pastor, si yo mismo, arresgando la vida en tantos peligros, en tan arduas, y difíciles sendas, no iba a reconocer la dolencia de mis ovejas, para aplicarlas la más conveniente medicina, por aver oído luego que entré en el Obispado, tan lamentables ruinas de lo Católico en tanta idolatría, que oculta cunde como veneno en los corazones de los Naturales, brotando renuevos aquella primera infestada raíz, con que oprimida gime tristemente la Religión Sagrada.

Corrí la tierra, y en espacio de más 700 leguas que andube, fui descubriendo siempre mayores abominaciones, y miserias, dignas de llorar eternamente; no obstante el celo, y fervor que reconocí en tantos Ministros doctos, y píos; no obstante tantas Iglesias erigidas; tantas Doctrinas fundadas; tantos Predicadores Apostólicos, así del Clero, como de lo Regular, que parece pude dezir lo de Ezechiel: Fili hominis fode parietem, & inuenies abominationes maiores. O con Salomón en los proverbios: Super agrum hominis pigri transiui. Pasé por el camino, o campo del perezoso en la ley, y todo era espinas, y yervas malas.

El desconsuelo de mi corazón fue grande, y considerando la heredad Católica con tanta zizaña: Encargándomel

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