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Riquezas De Las Naciones El Deseo De Dios Para Tu empresa. von Almonte, Frank (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 07.03.2016
  • Verlag: BookBaby
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Riquezas De Las Naciones

He escrito este libro, 'RIQUEZAS DE LAS NACIONES', en un lenguaje sencillo para que a través de su lectura, ustedes logren identifi car el propósito para el cual han sido llamados y puedan desarrollar a pleno una nueva visión colocada en perspectiva cristiana y coloquen en marcha sus proyectos acorde en el cumplimiento del deseo de Dios. Tengo la firme confianza que los temas tratados aquí despertarán la mayordomía y el espíritu empresarial tanto individual como colectivo, temas que hasta hace no mucho se habían mantenido al margen de la iglesia y, por sobre todo, asumir que la bendición individual toma más valor cuando es colocada al servicio de los demás ya que una iglesia dadivosa, un pueblo dadivoso Dios lo bendecirá grandemente.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: AdobeDRM
    Seitenzahl: 120
    Erscheinungsdatum: 07.03.2016
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9780989815703
    Verlag: BookBaby
    Größe: 188kBytes
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Riquezas De Las Naciones

CAPÍTULO 2 DESAFIANDO
TU FE "Porque sin fe es imposible agradar a Dios" (He.11:6a) 2.1. GENERACIONES BENDITAS Darle espacio a una fe auténtica es como permitir que Dios sea el dueño y CEO (alto ejecutivo) de nuestra empresa o negocio donde nosotros solo seamos su administrador. En este punto, es donde flaqueamos porque al sentirnos dueños, emocionalmente se crea un apego, contrario al sentimiento del administrador, quien despegado de las emociones, puede tomar mejores decisiones y a tiempo. Nosotros fuimos creados por Dios para administrar. Así que la fe se prueba, si puedes confiar en Él. Muchos de nosotros sabemos que es la fe, pero para todos no es igual. La fe en Cristo es totalmente diferente a la fe que aplica cada ser humano, porque ésta se desarrolla de acuerdo a las necesidades y al conocimiento individual. Muchos de nosotros conocemos la definición de fe dada en la epístolas a los Hebreos 11:1. Ella nos dice que, "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Esta es la fe verdadera, la que es por el oír, no tangible; aquella que es alimentada por la esperanza. La fe que proclamó Jesucristo es la misma fe que desarrolló Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés-aquel que se sostuvo siempre como viendo al invisible "teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón" (He.11:26). La fe de David, aquel que recibió la total revelación del mesías; un hombre conforme al corazón de Dios, quien conquistó reinos y dejó en gran prosperidad al pueblo de Israel. ¿Qué podemos decir de una fe como la de Abraham? ¿Y la de José, quien aún vendido como esclavo nunca renegó de su fe en Dios? ¿Y dónde dejamos la fe de Isaac, quien con su fe y confianza en Dios lo mantuvo firme durante los tiempos de hambruna?. Fue su fe y obediencia lo que activó la prosperidad financiera y económica en estas generaciones. Veamos qué dice la Palabra de Dios. "Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro" (Gn. 13:2) "Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año al ciento por uno; y lo bendijo Jehová. El varón se enriqueció y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso" (Gn.26:12-13). Es esta calidad de fe la que realmente nos debe desafiar....y nosotros ¿cómo pretendemos alcanzarla si rechazamos al autor de la vida, al autor de la fe? Si analizas tu fe, ¿cómo la visionas? ¿fe débil o fe fuerte? Nuestra fe necesita ser desafiada, colocada a prueba para dar una respuesta convincente o para poder enfrentar determinadas situaciones. Así que la fe, para que sea genuina debe ser pasada por fuego de la misma manera que se refina el oro. Esta ilustración asevera lo que dijo el apóstol Pedro, que el oro aunque perecedero tiene que ser probado con fuego para mostrar si verdaderamente es oro o no(1P. 1:6-7). Si nuestra fe es genuina, entonces podremos con toda certeza enfrentarnos a las diversas situaciones y desafíos que se nos presenten ya sean espirituales, sociales, financieros o empresariales. Esto resume que la verdadera fe y obediencia son equipo clave para llevar a buen término la encomienda de Dios, de ser buenos administradores de las riquezas de su reino. El ejemplo de Abraham, Isaac y todos aquellos hombres prósperos de los cuales nos habla la Biblia, son la llave que activarán nuestras bendiciones. Si alcanzamos primeramente las riquezas espirituales, conjuntamente lograremos las materiales. Es deber de la iglesia educar en estos temas y preparar una atmósfera de carácter empresarial para el avivamiento financiero que se aproxima. Este avivamiento tiene que h

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