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Sanando tus Heridas Conyugales von Amado, Adrian (eBook)

  • Erscheinungsdatum: 02.04.2012
  • Verlag: Una Voz profetica En Las Naciones Inc.
eBook (ePUB)
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Sanando tus Heridas Conyugales

Mi corazón anhela incansablemente resaltar y restaurar los valores que tiene la institución familiar y que esta sociedad ha intentado desacreditar. En la medida que la sociedad post-modernista avanza, ambiciona destruir los valores familiares.

Produktinformationen

    Format: ePUB
    Kopierschutz: none
    Seitenzahl: 176
    Erscheinungsdatum: 02.04.2012
    Sprache: Spanisch
    ISBN: 9781467524438
    Verlag: Una Voz profetica En Las Naciones Inc.
    Größe: 944kBytes
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Sanando tus Heridas Conyugales

Capítulo 1

El matrimonio: El propósito profético de Dios

No tienes que estar casado por mucho tiempo para descubrir que las relaciones de pareja son difíciles y los problemas inevitables. Solemos enfrentar desacuerdos, que a veces te hacen pensar que la persona con la que te casaste ya no está y que ha sido reemplazada por alguien molesto y demandante, o que escapa cuando hay problemas. De pronto, una mañana te despiertas pensando en las debilidades de tu cónyuge más que en sus fortalezas. Estás más pendiente de sus equivocaciones que de sus aciertos, y ya casi sin paciencia eres mucho más crítico y negativo.

Si crees que esto te ocurre solamente a ti, no es así. Cada matrimonio pasa por el mismo valle de dudas e inseguridades, en especial sobre el propósito de Dios para tu vida y tu matrimonio. Es por eso que creo necesario que recorramos juntos el plan de Dios al crear el matrimonio. La Biblia en sus primeros capítulos dice: "Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre" (Génesis 2:22).

Antes de que Dios creara a Adán en el Huerto del Edén, Lucifer era originalmente el ser de más alta jerarquía en el cielo, próximo a Dios. Su trabajo era dirigir la adoración a Dios entre las huestes angelicales. 3 Sin embargo, Lucifer deseó en su corazón redirigir la alabanza que se le daba a Dios, hacia él mismo, buscando de esta manera derrocar a Dios de su trono y convertirse en Señor del cielo. 4 Por tal rebelión Dios expulsó del cielo a Lucifer y junto con él a un tercio de ángeles que se le unieron: los ángeles caídos.

De esta manera Dios demostró que ellos no eran indispensables en la adoración. Entonces tuvo el deseo de crear a un ser inferior a los ángeles, que tuviera su misma imagen y semejanza en carácter, para que ocupe el lugar que ellos habían perdido en su función de adoradores y lo hicieran voluntariamente. Por tal razón Dios creó al hombre. 5 Él deseaba que lo adorara con todo su corazón, su alma y su espíritu, por su propia voluntad.

Por lo tanto, el destino profético de la Esposa de Cristo, o sea la Iglesia, es el de adorar a Dios por toda la eternidad. Porque el destino futuro de la Iglesia es asumir el lugar y la autoridad en el cielo que una vez ocupaba Lucifer y sus ángeles caídos. Satanás tiene un odio intenso hacia Dios y Su Novia. Por lo tanto, constantemente conspira intentando destruir no sólo a Dios y Su Reino, sino también a Su ungida y Novia escogida.

Ese futuro matrimonio que ocurrirá en la eternidad, hoy es sombra y figura a través de nuestro matrimonio. Es la representación y la base para el enfrentamiento que ha existido sobre el planeta tierra desde la creación del primer matrimonio, o sea el de Adán y Eva. Es por eso que Dios estableció y ordenó la relación matrimonial entre el hombre y la mujer. Él quería comunicar al mundo a través del matrimonio que su intención y propósito al crear al hombre se fundaba en el deseo de vivir y habitar con Su futura esposa para siempre, a través de toda la eternidad por medio de Jesucristo.

Dios creó la raza humana en el Huerto del Edén. Él deseaba poder revelar su corazón y su amor por el hombre, y comunicarle su amistad. Su deseo era expresar Su relación afectiva a través del matrimonio.

Dios ordenó este casamiento como un cuadro profético de Jesús adquiriendo a Su Novia por el derramamiento de su sangre en la Cruz del Calvario. Proféticamente, este es el cuadro espiritual del matrimonio entre Jesús y Su Novia, la Iglesia.

Desde el principio de los tiempos, el propósito y deseo de Dios ha sido crear al hombre y darle libre albedrío para que pudiese elegir tener amistad y comunión con Él. Al hacer esta elección, Dios deseaba derramar Su amor sobre el hombre y tener en la tierra gente que lo amará con todo su corazón, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas. 6

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